martes, 27 de septiembre de 2016

¿Por qué terapeuta naturista de cabecera?

Las enfermedades agudas pueden ser curadas, a veces, por la química y en poco tiempo. Las crónicas, nunca.

Y, por ello, no creo en el médico o terapeuta ocasional. Los que tienen enfermedades crónicas necesitan a alguien que esté dispuesto a compartir con ellos bastante más que unos minutos en una consulta. Tienes que investigar sus hábitos alimentarios, higiénicos, anímicos y emocionales, para poder ayudarle a curarse. Y tenerle siempre en mente.

Mi trabajo es mi vocación y a la vez ha sido mi hobby toda la vida. No me canso de estudiar incluso fuera de las horas de trabajo. Cada nueva investigación. Cada cosa que tú mismo descubres o aprendes. Siempre pensando si puede ayudar a cada uno de tus pacientes.

Por eso mi modelo son los médicos de cabecera y los médicos rurales. Son gente que vive cerca de sus pacientes. Que los puede visitar en casa cuando no se pueden desplazar. Y que no se deben a ninguna otra "obediencia" que el bienestar de sus pacientes. Porque sino no los pueden mirar a los ojos.

Cuando tratas enfermedades crónicas, hay que acostumbrarse a convivir con las medicaciones alopáticas de tus pacientes. Esto implica estar acostumbrado a coexistir con los médicos y medicaciones alópatas.

Hay que aprender los medicamentos que recetan los médicos, sus efectos sobre los pacientes y las implicaciones (muchas veces graves) que puede tener interrumpir un tratamiento. La tranquilidad con la que algunos terapeutas dicen a los pacientes que dejen un tratamiento médico, me pone los pelos de punta. Esto no quiere decir que deje de trabajar para que los pacientes puedan abandonar los medicamentos cuanto antes. Hay que ir paso a paso y buscando la implicación de los médicos para que sean ellos quienes ordenen cesar la medicación cuando observen que el paciente ha superado la enfermedad. ¿Pero qué pasa con los medicamentos que perjudican gravemente al paciente?. Aquí la cosa cambia, aunque enfrentarse a ellos no es fácil.

Pero, como lo que me importa son mis pacientes, yo no me quedo callado cuando el paciente me pregunta si los problemas que tiene pueden venir de una medicación que toma. Yo investigo más allá de lo que son las posturas "oficiales". Las que mantienen las farmacéuticas (y defienden los médicos, porque no les queda más remedio). Como decía el doctor Laporte, responsable de vigilancia farmacológica en Cataluña, en el reportaje "Pastilla busca enfermedad" repuesto por TV3 hace unas semanas, hace unos años se tardaba una media de 7 años en retirar del mercado un medicamento que provocaba problemas graves . Hoy en día se tarda 14, debido a las presiones sobre las autoridades sanitarias. Lo traduzco: cuando una farmacéutica es obligada a pagar en un juicio por haber causado muertes con un medicamento, después de 14 años el coste de una multa multimillonaria no llega a representar ni las ganancias de un mes del medicamento en el mercado mundial.

Y lo más triste es que, aunque se demuestre manifiesta mala fe en el mantenimiento del producto en el mercado cuando ya se sabía el daño que hacía, los responsables no acaban en la cárcel. Sólo les suben el importe de la multa. Incluso hay casos en que se llega a demostrar que las supuestas cualidades del medicamento eran falsificadas desde el inicio. No hay problema. Un poco más de multa. Pero las multas no llegan nunca a significar ni el 10% de las ganancias inmorales que han logrado.

Hay medicamentos sustitutivos del Sintrom que hace poco que han llegado a España pero que ya acumulan juicios por muertes en otros países. No sufráis. No lo encontrareis en ningún periódico "normal". El auténtico negocio de los periódicos y las televisiones privadas es ocultar informaciones que a sus anunciantes no les convienen. Y desacreditar a los escasos medios valientes que se atreven a desafiarlos. Resumiendo: un medicamento que ha costado mucho dinero aparece en el mercado para curar una cosa u otra. Y si la enfermedad no existe, se la inventan a base de publicidad por los medios informativos. Si juntáis que todas las universidades tienen la investigación subvencionada por farmacéuticas, entenderéis lo fácil que es obtener informes y estudios favorables en muy poco tiempo.

Una de las consecuencias más nefastas de la invención constante de nuevas enfermedades, es olvidar cada vez más la importancia de recuperar la fisiología del cuerpo. Es el cuerpo el único calificado para encaminar la curación. Mi trabajo como terapeuta naturista es ayudar a retirar los obstáculos y favorecer que el cuerpo vuelva a dirigir la curación. Hoy en día, sólo oímos hablar de errores genéticos, de fallas del cuerpo. El 99% son mentiras que buscan que nos rindamos. Que digamos que nuestros cuerpos son imperfectos y que sólo nos puede curar una montaña de química que nos venden a precios exorbitantes.

La manipulación o el desconocimiento premeditado lo llenan todo. Como es mucho más rentable (y más fácil de modificar y transformar) el cereal que la fruta o la verdura, se nos ha vendido que los cereales deben ser el principal alimento de la dieta. Y eso que sólo comenzó a significar más del 5% de la dieta (y ocasionalmente) desde hace 8.000 años. Antes, y durante millones de años, la verdura y, sobre todo, la fruta eran el 90% de nuestra alimentación. Y hay muchos que pretenden que la fruta nos perjudica !! Y la prohíben, por ejemplo, a los diabéticos. Ignorando que la fruta entera, madura y del tiempo no causa la acción de la insulina. Prohibir la fruta a los humanos es como pretender retirar la carne de la dieta de los leones !!.

Sabéis de qué viene la epidemia de diabetes?. Pues de abusar de los hidratos de carbono que no son fruta. Durante millones de años, nuestro páncreas sólo trabajaba de vez en cuando, porque los alimentos que necesitaban de insulina eran anecdóticos en nuestra dieta. ¿Se necesitan hidratos de carbono en la dieta?. Absolutamente, sí. Y muchos. Pero, en su mayoría, en forma de fruta natural y entera (no jugos).

El desconocimiento de la fisiología humana y de lo que ha alimentado al hombre durante millones de años es bastante general.

Hay un ejemplo paradigmático: la vitamina C. Se necesitarían unos cuantos artículos y muy largos para hablar de todo lo que hace esta vitamina en nuestro cuerpo. Y resulta que los humanos no somos capaces de sintetizarla. Coincidimos en esto con los grandes primates y los murciélagos frugívoros.

Y ahora viene algo curioso/divertido. He llegado a leer muchos artículos de investigadores sobre el porqué los humanos no somos capaces de sintetizarla. Aparte de la constatación de que los mecanismos los tenemos atrofiados debido a una mutación, he leído todo tipo de razones para justificar la mutación. Pero nunca la más obvia. Y es que para llegar a esta deducción se debe salir del laboratorio y ver más allá de la bioquímica. Y no tener ningún interés en ocultar la enorme importancia de la fruta en nuestra dieta.

Sólo hay que constatar que el común denominador de todos los animales carentes de esta capacidad de síntesis es que han comido fruta y verdura a carretadas durante millones de años.Causa más que probable de la atrofia de una capacidad que no usaban nunca, ya que con su alimentación la vitamina C les salía por las orejas.

Pero el hombre dejó de hacerlo hace tiempo. Y su cuerpo, para compensar, se especializó en almacenarla muy eficientemente por todos los rincones. Pero, en cuanto se produce cualquier situación de desequilibrio, muy habitual en la vida moderna, su carencia provoca situaciones dramáticas en las personas afectadas.

Y se deben saber "leer" las prioridades fisiológicas del cuerpo. En el caso de la vitamina C la gente no es consciente de las prioridades de su propio cuerpo.

Y es que, aparte de la fisiología común, hay una investigación y conocimientos exhaustivos de la fisiología y hábitos de cada persona para encontrar la dieta correcta en su caso: que sea efectiva, sostenible y que le devuelva la salud. No se trata de prohibirle cosas al paciente. Se trata de buscarle alternativas de alimentos saludables y hacer todo lo posible para encontrar las que le gusten.

Porque el cuerpo humano se regenera completamente en pocos meses. Ya no queda ni un átomo de lo que éramos. Por tanto, cualquier enfermedad crónica que persiste y no nos ha matado en estos meses, indica que la fuente que la ha creado persiste y sigue alimentando la enfermedad y sólo se puede curar por un cambio de hábitos alimentarios, higiénicos, anímicos y emocionales. Todos a la vez.

Es tal la ignorancia que existe en el tema de la salud, que a la gente le cuesta mucho creer hasta qué punto su salud intestinal es totalmente determinante para la totalidad del cuerpo. Nos pueden llegar a facilitar el funcionamiento detallado del motor de un coche. Pero nadie nos enseña a tratar bien la maquinaria que nos debe acompañar toda la vida. Nos fuerzan a dejarla en manos de los mecánicos-médicos que, a su vez, están en manos de las concesionarias-farmacéuticas. Imaginad lo que pasaría si nadie supiera cómo funciona el motor de un coche. Las concesionarias sin escrúpulos se pasarían la vida cobrando facturas por reparaciones inútiles o que cada vez nos estropearían más el motor. Es como poner los zorros a vigilar las gallinas.

Pero, para la industria farmacéutica sin escrúpulos, no se puede desperdiciar el filón que representan las enfermedades crónicas. Acumulando una mentira sobre otra, controlando a los investigadores (casi todos a sueldo suyo) y amenazando a los médicos que se arriesguen a contradecirlos. Con este panorama, encontrar la salud no es una tarea fácil.

Pero el mecanismo fundamental para darse cuenta de esta situación no es otra que escuchar a tu cuerpo. Si lo escucháis no dudareis ni un momento en comenzar a trabajar para devolverle la salud.

Termino hoy con un apunte para las mujeres afectadas por la candidiasis. Muy a menudo, originada por un sistema inmune debilitado o atacado por tóxicos potentes. Pero que, cuando es crónica, viene a menudo de la ansiedad, a su vez, originada a menudo por un conflicto grave entre la razón y los sentimientos/deseos. "Y hasta aquí puedo leer".

miércoles, 13 de julio de 2016

Estrés, angustia, tiroides, descontrol del peso, problemas hormonales y metabólicos, infertilidad.

Pido disculpas de antemano, porque no pretendo faltarle al respeto a nadie. Pero quiero explicar, con un ejemplo muy común hoy en día, porque es necesaria una visión mucho más amplia de todos los aspectos fisiológicos, en lugar de ir generando cada vez más visiones parciales y especializadas. El ejemplo, centrado en el estrés y sus consecuencias, puede servir de ejemplo de una parte de los procesos fisiológicos que hay que revisar en un paciente antes de saber cómo tratarlo. Si te sientes afectado por alguna de estas cosas y algunas de las explicaciones te suenan extrañas, no te preocupes. Hace tiempo que se conocen, pero la mayor parte de médicos y terapeutas ni siquiera las mencionan (muchas veces no las saben o no las relacionan o sólo conocen una parte) y la gente las ignora.

Vamos por partes y retomamos parte del proceso que se produce en el cuerpo cuando tenemos estrés.

Detalles de la reacción de estrés "normal". Entendiendo como normales las situaciones para las que se creó este mecanismo natural:

1. Sólo hay un estrés. Se activaba, originalmente, ante el peligro inminente de muerte, sea porque nos perseguía un depredador o porque teníamos que reaccionar para salvarnos (por envenenamiento o fallo de la homeostasis, por ejemplo). El resto de mamíferos tienen mecanismos muy parecidos a los del hombre.
Para describir científicamente el circuito, aunque abreviado porque es muy amplio:
- Dentro del sistema límbico (cerebro reptiliano) común a todos los vertebrados, la amígdala se encarga de gestionar las reacciones emocionales (miedo, por ejemplo).
- Cuando se produce el estrés (miedo, agresividad) la amígdala ordena al hipotálamo que segregue la hormona CRF. Al mismo tiempo, ordena la liberación de neurotransmisores/hormonas como la dopamina (que genera prolactina y ésta genera progesterona, que afecta al ciclo menstrual y la fertilidad), corticoides (cortisol, cortisona, que generan la subida de presión de la sangre, reducen el sistema inmune y frenan la respuesta inflamatoria y "calientan" el cuerpo para la acción) y adrenalina/epinefrina (que le dan el "chute" al cuerpo para que reaccione aunque esté medio muerto).
- La CRF estimula a la hipófisis a producir la ACTH.
- A la tiroides, el hipotálamo y la hipófisis le marcan que acelere el metabolismo, la termogénesis (aumento de temperatura, que consume mucha energía) y el consumo de oxígeno (el estrés consume mucho oxígeno)
- La ACTH ordena a las glándulas suprarrenales la liberación de corticoides (es el principal órgano, pero no el único que los libera).

2. Las suprarrenales vierten hormonas altamente "explosivas" (como si fuera el queroseno de los aviones) en el circuito sanguíneo (cortisol y otros). El cortisol genera cantidades brutales de glucosa (Glucogénesis) que se "supone" se quemará con un ejercicio físico brutal y un desgaste cerebral enorme que se producirá de forma concentrada. Cuando no se produce un ejercicio que "queme" toda esta glucosa, obligamos al cuerpo a reabsorber toda esta glucosa que, de paso, agotará al hígado y dejará depósitos de grasa por todo el cuerpo (sobre todo, en la zona abdominal). Además, el cortisol altera todo el funcionamiento "normal" de la absorción y metabolismo de carbohidratos, proteínas y grasas que se altera para poder crear el máximo de "combustible" de consumo inmediato.

3. Para proteger a las venas y arterias del daño que le provocan estos productos, se recoge toda la vitamina-C disponible en el cuerpo para contrarrestar sus efectos. Al mismo tiempo, el colágeno termina mal parado, porque el cortisol lo ataca y porque el estrés acaba con la vitamina-C (imprescindible para la síntesis del colágeno y el hierro, entre otros).

4. El cuerpo "desconecta" todo lo que no es imprescindible para salvar la vida. Desconecta todo el sistema inmune, toda hormona no necesaria para acelerar el cuerpo, receptores de dolor, sistemas reproductivos, la parte del cerebro más racional, ... Y todo esto lo hace bajo el control de la amígdala, la parte primitiva del cerebro que se encarga de controlar las situaciones de miedo y peligro.

5. Bajo el control de la amígdala, el cuerpo tiene más potencia, actúa de forma instintiva y reacciona a velocidades impensables

6. Una vez habíamos huido del depredador, el cortisol y otras hormonas se habían consumido, los opiáceos abocados al circuito sanguíneo disminuían y nos dábamos cuenta de que nos faltaba media pierna. Pero estábamos vivos.

7. Se producía una relajación brutal en todo el cuerpo, imprescindible para forzarnos a descansar y dejar que el cuerpo se recuperara. Físicamente, las hormonas tiroideas, durante la fase aguda del estrés, habían forzado el comportamiento hiperactivo de la ATP de las mitocondrias para dar la máxima potencia al cuerpo. El agotamiento de la ATP (la energía del cuerpo) nos forzaba al descanso.

Como puedes ver, la respuesta al estrés implica la liberación de neurotransmisores, hormonas y todos los recursos energéticos posibles encaminados a producir la máxima energía y atención para salvarnos la vida. Este diseño, previsto para situaciones absolutamente excepcionales, provoca un desgaste enorme y no se puede soportar por mucho tiempo y no se puede repetir muchas veces.


Ahora miramos qué pasa hoy con el estrés:

1. Lo generamos continuamente. Porque llegamos tarde al trabajo, porque queremos triunfar y parece que nos jugamos la vida en cada proyecto nuevo, porque sufrimos por los familiares, ... Hay mucha gente que no es consciente de que sufre estrés porque lo tiene "disimulado" en el hecho que se preocupa por los hijos, porque cree que es normal ir de cabeza, porque hace tantos años que lo tiene de forma permanente y crónica que ya no lo "detecta", ... y, además, porque externamente ya no refleja al "típico estresado" y parece una persona calmada (pero, la procesión va por dentro).
Por ejemplo, si una mujer tiene este estrés continuo será difícil que se quede embarazada. El porqué, cuando se sabe, es muy sencillo: el estrés causa la liberación de prolactina, la misma hormona que se libera cuando las mujeres amamantan a un hijo y que es la causante de que sea casi imposible la procreación durante la lactancia. Esta es la causa mayoritaria de "infertilidad" en el mundo. Y así entenderéis porque hay tantas parejas que una vez han adoptado un hijo y están más relajadas, se encuentran con embarazos inesperados.

2. Las suprarrenales se agotan por tanta activación debida al estrés. Cuando esto ocurre durante un periodo concreto de tiempo, algunas personas sufren dolores muy fuertes en la parte media-alta de la espalda. A dos puntos, uno por cada suprarrenal, que se activan como zona refleja de dolor de estos órganos. Esto, hace años, era materia de estudio por los médicos. Hoy, la mayor parte te dirán que es una contractura. Sólo mencionar de paso que hay muchas más zonas (sobre todo en la parte alta de la espalda) que reaccionan por problemas de otros órganos y tampoco son contracturas (las acabamos creando por acumulación de dolores).
Si, pese a todo, no dejamos de mantener la situación de estrés-ansiedad-sufrimiento, al cuerpo sólo le quedan opciones marginales para compensarlo: disminuir la temperatura corporal (por debajo de los 36ºC) para "enfriar" la producción de cortisol. Pero esto conlleva otro problema: la mayor parte de procesos enzimáticos (los digestivos, por ejemplo) sólo funcionan bien entre los 36 y 37ºC y el resultado son problemas digestivos y de absorción de nutrientes. Es decir, independientemente de que lo que comemos sea bueno, el resultado en cuanto a nutrientes es malo.

3. El agotamiento de la vitamina-C, necesaria para la síntesis del hierro, el colágeno, y hasta 300 reacciones más, hace que necesitemos dosis fuertes de esta vitamina constantemente. Si seguimos con el estrés sin reponer la vitamina-C, lo único que le queda al cuerpo es "reparar" las paredes de venas y arterias "quemadas" por el cortisol y otros subproductos del estrés con colesterol (la "masilla reparadora "). Aquí tienes el origen de la ateroesclerosis (y el culpable no es el colesterol). ¿Imaginas de donde vienen la mayoría de problemas de piel y de colágeno, aparte de la poca hidratación?. Vienen del mismo lugar que los supuestos problemas de hierro: la falta de vitamina-C debida al estrés.

4. El estrés permanente desmonta todo el funcionamiento hormonal y enzimático normal. Malas digestiones, problemas hormonales, reproductivos, ... Y os diré algo a los que sufrís tiroiditis de Hashimoto: se sospecha que tiene que ver con problemas anímicos pero nadie explica porqué. Y es fácil: el cortisol afecta gravemente a la tiroides. La tiroides determina el grado de actividad de nuestro cuerpo. Las demandas disparatadas creadas por el estrés, la angustia y el sufrimiento continuo, agotan la tiroides y producen el descontrol que caracteriza el Hashimoto. Una enfermedad autoinmune que identifica elementos de nuestro cuerpo como "peligrosos". ¿Y por qué?. ¿Cómo trataríais vosotros a las hormonas que no paran de pedir al cuerpo más y más esfuerzos cuando ya está agotado y no puede con su alma?.

5. Bajo el control de la amígdala, el cuerpo se esfuerza en crear tanta glucosa como sea posible para poder consumirla como reacción al estrés. Como el consumo no se produce, no paramos de acumularla y de engordar. Al mismo tiempo, abusamos de las proteínas y, como consecuencia, éstas se desnaturalizan, creando productos agresivos con nuestro cuerpo.

6. Como el miedo inconcreto que nos produce el estado de angustia continua no afloja, estamos sometidos a un estado de conciencia "nublado". En muchos casos, el gasto de ácidos grasos esenciales (sobre todo, omega-3, ya de por sí muy escaso en nuestra alimentación) produce este estado en nuestro cerebro (máximo consumidor de omega-3 de nuestro cuerpo). La falta de omega-3 en nuestro cerebro se ha relacionado con la depresión y otras enfermedades mentales por parte de los psiquiatras más destacados. Además, el estado depresivo nos fuerza a consumir en exceso productos proteicos que son antidepresivos (quesos fuertes, por ejemplo), que incrementan la acidificación del cuerpo.

7. El cuerpo no descansa. Nos cuesta dormir. Nos faltan nutrientes esenciales (cosa que aún refuerza más el estrés). La falta de descanso y de sueño provoca falta de oxígeno (que nos acidifica). La mala digestión de las proteínas (y su exceso) provoca subproductos ácidos en el cuerpo. Para poder rendir, aunque estemos agotados, tomamos ansiolíticos, antidepresivos o drogas que nos reactiven.

Aunque explicado de forma muy resumida, puedes ver que las consecuencias del estrés son interminables y omnipresentes en el mundo de hoy en día. Pero se pueden resumir diciendo que acidifica el cuerpo (cosa gravísima) y que consume todo el oxígeno. Así entenderéis que la acidificación se produce principalmente por el estrés y no está tan influida por lo que comemos (sino en cómo lo asimilamos por culpa del estrés).

Y ahora os recordaré las palabras (lapidarias, pero ciertas) del Premio Nobel Otto Warburg, que ha sido "casualmente" olvidado, aunque descubrió el origen del cáncer: "En presencia de oxígeno y en un medio alcalino no hay enfermedad ".

Sé, por propia experiencia, que parece imposible detener el estrés. Pero, si no lo haces, tu cuerpo no funcionará bien. No importa lo que comas, ni lo que hagas. Párate a reflexionar si quieres seguir tirando con "pastillas" y "remedios inmediatos" o si crees que vale la pena parar esta locura. Sólo te diré que el estrés no lo provocan las circunstancias externas (aunque en el mundo moderno sean muy potentes), sino nuestras estructuras emocionales, que no nos dejan afrontar la vida como la experiencia maravillosa que debería ser.

Puedes contar conmigo.

jueves, 30 de junio de 2016

Alimentación, carencias y dietas

Aunque muy esquemáticamente, os adelanto unas cuantas razones por las que las dietas genéricas no funcionan:

- Las grasas buenas, como las del aguacate, son necesarias. No las elaboradas (como las de los embutidos industriales), ni las de animales que no sean de caza o con alimentación sana al aire libre, ni las de los peces de piscifactoría. La grasa de la carne de cerdo ibérico tradicional (más cercano al jabalí) está formada por ácido oleico (el mismo que el aceite de oliva) y es muy saludable, con la grasa entrecruzada con las fibras musculares.
- Lo mismo ocurre con la proteína de la carne. La carne de animales que viven en plena naturaleza (y no sedentarios), que están musculados porque se han de dedicar todo el día a ir arriba y abajo para conseguir su sustento tradicional, es buena para nosotros. Al igual que lo es la de los peces salvajes (descontando contaminaciones por metales pesados).
- De proteínas necesitamos muy pocas, porque los aminoácidos y enzimas (vitales para nosotros) que generamos a partir de ellas se "reciclan" en el cuerpo y se pierden muy pocos.
- La carne de animales sedentarios o peces de piscifactoría está llena de grasas malas, de medicamentos y subproductos derivados de la alimentación nada natural que tienen. Lo que se sabe a nivel científico no se explica jamás al público: las proteínas malas o en exceso, causan la desvalorización y el no aprovechamiento de todas las proteínas, generando de paso subproductos ácidos muy agresivos con nuestro cuerpo y forzando el incremento de colesterol para "atrapar" los tóxicos nocivos que se generan. Cuidado con dietas tipo Atkins.
- Se debe consumir proteína de la legumbre (2-3 veces/semana), en poca cantidad porque contiene antinutrientes. No encontrareis mucha literatura que no sea veterinaria al respecto. Una dosis de lógica de la naturaleza: las legumbres no dejan de ser frutos-semillas. Y, como son muy grandes y no tan numerosas, la naturaleza hace que un mismo animal no se las pueda comer todas (sin que le dé un dolor de vientre) porque sino la planta no se extendería por todas partes.
- Los cereales también son frutos-semillas y no se puede abusar de ellos. Se ha de consumir mucha menos cantidad que de verdura y fruta.
- El pan hecho con harinas modernas (el 99% del que se consume) es perjudicial y causa picos de insulina y diabetes.
- No es cierto que haya que restringir el consumo de huevos de 1-4 a la semana. Es la proteína con el más alto valor biológico.
- El colesterol no causa enfermedades cardíacas, ni ateroesclerosis. Lo que son malas son las estatinas. El colesterol no es más que un producto (en un 85% fabricado por el hígado) que se acaba convirtiendo en vitamina D (con el sol) o en "masilla" para reparar desperfectos o "cazar" productos nocivos/tóxicos. El colesterol se incrementa mucho cuando nos hacemos mayores, tomamos medicamentos o nos hartamos de proteínas malas (que generan tóxicos).

- Los ácidos grasos omega-3 se deben incrementar muchísimo. Pescado azul, sobre todo. Los de origen vegetal tienen un coeficiente de transformación de sólo el 10-12%. Sólo en la carne ecológica se encuentra omega-3. El omega-3 es imprescindible para las células y, sobre todo, para las neuronas. Su carencia es notoria en las personas con problemas mentales.
- Los ácidos grasos omega-6 se deben disminuir muchísimo, porque son proinflamatorios. Estan en todas partes: aceites vegetales, carnes, pescado, cereales, ...
- La granada tiene omega-5 en sus semillas. Es el antioxidante más potente conocido (sólo por debajo de los aceites esenciales) y un bloqueador natural del ácido araquidónico (proinflamatorio).
- Los frutos oscuros naturales de final de verano-inicio de otoño: granada, arándanos, moras, uvas, son auténticos "acumuladores" de sol y sustancias beneficiosas y antioxidantes.

- Elimina cualquier refresco industrial. Las cantidades de fósforo, azúcares, ácidos y conservantes los convierten en auténticas bombas de destrucción masiva de elementos minerales del cuerpo, creadores de diabetes y osteoporosis.
- Cuidado con los sulfitos incorporados al vino, la cerveza y las "chuches". En cierta cantidad, pueden causar asma y problemas digestivos graves. Los sulfitos y ciertos aditivos pueden interferir la digestión.
- La leche no aporta calcio. Lo quita. El calcio está en las verduras de hoja verde, que se procurará hacer al vapor para no perder nutrientes. El mayor índice de osteoporosis se da en los EEUU (el mayor consumidor de leche).

- La fruta madura natural y entera no provoca la acción de la insulina (no siempre ocurre con los zumos) y, en cambio, nos da energía inmediata. La fructosa natural sigue un camino diferente al de la glucosa, aunque más adelante se pueda transformar. Hoy se asocia fructosa con JMAF ( "jarabe de maíz de alta fructosa") que está en todos los platos preparados y conservas y que está hecha de transgénicos. O con otros "azúcares" (carbohidratos simples) nada naturales, que nos han ido introduciendo en la dieta. La razón es muy simple: la fruta que sale al mercado o es verde, porque así la han arrancado del árbol (la maduran con gases rápidamente para poderla vender), para poder transportarla sin que se aplaste con los golpes del transporte, o no es de la época, o no es del lugar o, directamente, lleva meses encerrada en una cámara esperando el momento ideal para sacarla al mercado. Fruta que no hace mala pinta y que un día después, fuera de la nevera, pero a buena temperatura, está marchita.
- Cuidado con los zumos de fruta porque no tienen, ni de lejos, los beneficios de la fruta entera y, a veces y en cantidad, pueden ser perjudiciales. Pero, también es cierto que los jugos que se hacen con fruta madura, y en la época que toca, pueden ser mucho más buenos que la fruta que se vende.
- La digestión de fruta o verdura cruda (en cantidades razonables) tarda menos de una hora. Mucha cantidad de comida mezclada, hasta 5-6 horas. No se deben mezclar frutas ácidas y dulces. La fruta verde siempre es perjudicial.
- Nuestro sistema digestivo e intestinal refleja que somos omnívoros: no tenemos diferentes estómagos, como los herbívoros, ni un intestino extracorto, como los carnívoros. Esto no es ningún problema si no mezclamos alimentos en una misma comida y separamos las comidas el tiempo necesario. Piensa que cada alimento activa elementos diferentes en el sistema digestivo, necesita ambientes ácidos o alcalinos diferentes y tarda más o menos tiempo en digerirse. Os lo digo bajito: como siempre, los niños pequeños tienen razón cuando no les gusta mezclar los alimentos (el hombre primitivo tampoco lo hacía). No es bueno comer fruta si estamos en proceso de digestión de otros alimentos (la fruta, mejor en ayunas).

- En el 99% de los casos, recetar hierro es un error. Es muy difícil que una persona tenga carencia de hierro (y el exceso es peligroso). Lo que se ha de arreglar son las pérdidas de sangre excesivas y la falta de vitamina-C (imprescindible para absorber el hierro).
- Lo que sí nos falta habitualmente es vitamina-C y magnesio (los devora el estrés) y vitamina D (no tomamos el sol) y oxigenación de los tejidos (porque fumamos, no hacemos ejercicio, nos estresamos) y, en ciertas afecciones, algunos oligoelementos (manganeso, zinc, litio, ...).

- Las combinaciones de alimentos (que de entrada ya son conflictivas) no afectan igual a las diferentes personas.
- Se ha de comer en horarios adecuados a nuestro ciclo biológico y masticar sin prisa. La máxima potencia digestiva se produce al mediodía. Nunca cenes demasiado tarde, porque a la 1-2 de la madrugada el cuerpo para la digestión.

- Los alimentos deben ser apropiados a la época y zona geográfica donde vivimos. Hay que comer lo que se produce (de forma natural, no en invernaderos) cerca de casa y en la época en la que estamos. En invierno hay que comer una verdura caliente (una col, por ejemplo) y no una papaya traída del trópico (que es refrescante).
- Hay evidencia científica de que nos cuesta más adaptarnos a alimentos que no han formado parte de nuestra alimentación durante generaciones. La soja hace relativamente poco que llegó a Occidente. Y es cierto que hay mucha gente que no la tolera tan bien (y menos en cantidad, porque no deja de ser una legumbre).

Todas estas cosas afectan de forma diferente a cada persona. El elemento más determinante es su estado de salud previo y las carencias de ciertos minerales o vitaminas, casi siempre por llevar una vida estresante o no tomar el sol o no hacer ejercicio, que llevan a círculos viciosos que no permiten digerir ciertos nutrientes (aunque sean buenos).

Pero, por favor, no os obsesionéis con la comida. Perjudica más el estrés que el mal comer. Y no tomeis mis sugerencias (ni las de nadie) al pie de la letra. Hay veces, situaciones y personas que precisan de comer más cocinado que crudo, por ejemplo. Lo que conviene a cada uno, hay que mirarlo para cada uno. La dieta debe ajustarse al individuo. Y no al revés. Fuera de situaciones patológicas, está claro. Y recuerda que la capacidad de nuestro cuerpo para adaptarse a las circunstancias alimentarias es increíble. Pero también tiene límites. Y cuando estos límites (diferentes para cada uno) se superan, es necesario buscar una solución adecuada a cada fisiología.

viernes, 17 de junio de 2016

Psicosomática, Aromaterapia Emocional y conflictos de conciencia

El título, así de entrada, puede parecer un lío. Pero te lo aclaro enseguida.

Ante todo, y no me cansaré nunca de insistir, que quede claro que las pretendidas uniformidades "curativas" son mentira. Y esto es válido para cualquier disciplina. Una cosa es lo que es válido en "muchos casos" y otra lo que es válido "para el caso concreto". La aclaración siempre es necesaria para explicar por qué muchas veces que ves un tratamiento (aunque sea naturista), resulta que a ti no te funciona. Respuesta: todos somos diferentes y las diferentes terapias no nos funcionan de la misma manera. Claro que esto es jodido cuando los pacientes lo ignoran. Pero es mucho más jodido que lo ignoren los terapeutas.

La Psicosomática (aunque mucha gente no está de acuerdo en usar este nombre) la definiríamos como la disciplina que es capaz de asociar síntomas y enfermedades con "males del alma". En resumen: el arte de interpretar de donde le vienen los dolores al enfermo, entendiendo el origen como conflictos emocionales no resueltos (y muy a menudo no reconocidos conscientemente). Algún día me extenderé más sobre esta disciplina, pero hoy voy a hablar de un par de casos "típicos "que me servirán de ejemplo en lo que me propongo contar.

Imagina que una paciente reporta una pérdida de sangre menstrual muy superior a la habitual. Incluso antes de entrar a saber si se trata de un "problema hormonal", de una alteración del ciclo por influencia de otras mujeres o de un mioma, la psicosomática "típica" diría que su feminidad o su dignidad como mujer ha sido herida. Imagina que le preguntas cómo va la relación con su pareja. Y dice que muy bien. [Aquí simplifico porque se deberían hacer muchos más pasos y hablar mucho más antes de sacar las conclusiones que siguen]. Y esto no es así. ¿Nos está engañando la paciente?. No. Se está engañando a sí misma.

Como os contaba en la entrada anterior (El amor que nos cura), cuando no podemos vivir con amor ciertas cosas que nos hacen mucho daño, las escondemos bajo capas de justificaciones cerebrales que "dan la impresión" de ser ciertas y que sólo sirven para ocultar lo que no estamos preparados para enfrentar. En este ejemplo, la paciente no quiere reconocer conscientemente que su pareja le ha provocado este conflicto y utiliza la mente (ego) para esconderselo y no afrontarlo (porque en este momento no puede). Es decir, engaña al terapeuta porque se engaña a sí misma.

Otro ejemplo (también lleno de generalizaciones "típicas"). Imagina un paciente que tiene alergias y/o asma. Típicamente, hablamos de rabia hacia el padre, la madre o ambos. [Siempre que hay conflictos, hay que recordar que el paciente los tiene con la "imagen" que él tiene de la persona (en este caso, los padres) y no porque la persona sea como él la imagina]. Imagina que la rabia va "in crescendo". Pasaremos por una fase de problemas intestinales [no puedo "digerir" lo que me pasa en la vida]. Y acabaremos con lo que se conoce como "intestino en llamas" [el fuego de la rabia te quema por dentro], fase previa a la artritis reumatoide. ¿Y qué es la artritis reumatoide?. Es un bloqueo [rigidización] que te impide saltar contra las personas que te causan la rabia [muy a menudo, los mismos padres]. Por tanto, es una enfermedad autoinmune [nos lo hacemos a nosotros mismos], que en este caso evita que la rabia te lleve a atacar de verdad a tus padres. La pega es que el mal te lo haces a ti.

La artritis reumatoide es una enfermedad crónica que tiene un proceso de curación por la vía naturista. Pero suele ser un proceso largo. ¿Podría ser más corto?. Sí. ¿Y qué hay que hacer?. Que el paciente sea capaz de identificar y enfrentarse al problema emocional que le causa la enfermedad. Pero no puede hacerlo porque (como en el caso de la paciente anterior) se engaña a sí mismo y engaña al terapeuta.

Hablemos ahora de la Aromaterapia Emocional.

Como recordaréis, la aromaterapia no sólo tiene efectos físicos. También tiene efectos energéticos y efectos emocionales (y actúa, muchas veces, sólo oliendo los aceites esenciales). Por eso me hace tanta "gracia" que se quiera generalizar con los efectos curativos de los aceites esenciales, ignorando todos los efectos que pueden provocar. Aquí, la ignorancia de los terapeutas o de los pacientes que se automedican (muchas veces con la colaboración necesaria de los laboratorios que callan estos aspectos energéticos y emocionales) puede dar resultados, como mínimo, "curiosos". Si piensas que uno de los aceites más potentes y reconocidos, como es el aceite de clavo, tiene que ver con conflictos emocionales con un padre autoritario, no te extrañe que el paciente que los tenga termine (por culpa de tu prescripción o de su ignorancia) "liándola parda" con su progenitor.

Pero, más allá de los posibles conflictos causados por desconocimiento, quiero destacar una virtud de la respuesta emocional hacia los aceites esenciales: la respuesta olfativa que provocan los aceites esenciales (si la respuesta tiene lugar en un ambiente controlado por el terapeuta) conecta con la parte emocional del cerebro y se salta el ego. Dicho en otras palabras: nos dice la verdad que el mismo paciente no quiere reconocer. [El test que yo hago oscila entre 40 y 50 aceites].

Y ahora llegamos a la tercera parte del título. Los conflictos de conciencia. Y hay que añadir: del terapeuta.

Y, para entenderlo, hay que recordar de nuevo la entrada anterior (El amor que nos cura): ¿qué debe hacer un terapeuta que descubre la verdad que el ego del paciente le oculta a sí mismo y al terapeuta? .

Por ética personal, la respuesta sería: decirle la verdad al paciente. No se la podemos ocultar.

Pero esta respuesta sólo es satisfactoria para el ego del terapeuta. Porque la respuesta (del ego) del paciente será apretar a correr (sino peor).

Porque, desgraciadamente, el ego de la gente esconde las cosas a las que no se pueden enfrentar con amor. Y si no las quieren reconocer, lo único que conseguirás es hacer saltar todas las alarmas, pero no reconocerá lo que le digas. Y si te parece que lo ha visto claro, pregúntate cómo es que no le has vuelto a ver nunca más el pelo. O por qué (si no pierdes el contacto) parece que le ha cogido un verdadero ataque de amnesia.

Pero, ¿y si la diferencia es que en lugar de pasar por un proceso largo y costoso para curarse la artritis se puede curar mucho más deprisa? [Recuerda que la paciencia/amor infinito da resultados instantáneos]. ¿Cuál es la solución?.

Como siempre. El Amor.

En este caso, como en muchos otros, el amor que pone el terapeuta hacia su paciente. [Nota importante: dedicaos a mirar, cuando los publican, el porcentaje de éxito de los placebo contra los medicamentos. Interesante para los que dicen que la predisposición de los pacientes o terapeutas no es un aspecto importante]. Sólo hay que ver de cuántas maneras diferentes se llegan a curar las personas de "enfermedades incurables". Y es porque entran en acción la Fe y el Amor del paciente y el terapeuta.

La solución es: sabiendo la "verdad", no se la dices al paciente (porque para él no es "verdad"), pero actúas, con paciencia y amor, para disminuir el conflicto emocional que tú sabes que está enterrado. De esta manera, ayudas al paciente y te comes tu ego [que estaría encantado de gritar "EUREKA ¡¡lo encontré"] que tendrá que esperar a que el paciente reconozca la verdad por sí mismo. Y, a la vez, estás haciendo un acto de amor.

Ahora debería explicar que la mente racional (EGO) sirve, sobre todo, para ahorrarnos problemas, recordando lo que nos ha ido mal, lo que nos ha hecho sufrir, lo que ha sido peligroso. O sea que es el depósito del miedo (que es lo contrario del Amor) contra aquellas cosas a las que no sabemos responder con amor. Pero sería demasiado largo (y ya lo tengo explicado en el nuevo blog).

Con todo esto espero que entendáis dos cosas:
1. El camino a la salud es un camino de amor
2. Hablar de todos los aspectos de conciencia y espirituales que hay que despertar en nosotros es un proceso largo y exige mucha dedicación.

Mi respuesta a ambas cosas es:
1. Tenerlo presente siempre: porque siempre es la parte emocional en cualquier afección física o mental.
2. Acabo de abrir otro blog http://camidamor.blogspot.com.es/ en el que están todas las entradas escritas desde 2006 correspondientes a los capítulos de Camí d'Amor y sus continuaciones.

O sea que, a partir de ahora, aunque mencione, cuando sea necesario, los conflictos emocionales subyacentes en ciertas afecciones, cuando haga más referencia a reflexiones sobre conflictos emocionales / espirituales, las publicaré en el nuevo blog.

Os aconsejo leer el nuevo blog desde el inicio. Y por orden (de más antiguo a más moderno). Pero, con calma. Si estás acostumbrado a leer cosas parecidas, puedes leerlo deprisa (ya sabéis que luego descubres cosas nuevas cada vez que lo vuelves a leer). Tengo el hábito de ir recordando los conceptos periódicamente, porque en la lectura interviene el ego y hay que buscar sistemas para que te llegue el mensaje de alguna manera sin que el ego lo estropee todo. Así que os aconsejo (una vez leídos los primeros 5 capítulos) que os dejeis llevar por la "intuición" y os pongais a leer las entradas que os llamen la atención de una manera u otra (se os va la vista, el título os hace gracia, el título te "suena", ...).


Y si no encuentra interés en el nuevo blog, no pasa nada. Ya llegará el día (si tiene que llegar).